Los mejores castillos de Múnich: una ruta por la historia bávara

Palacios reales y jardines de cuento: desde la majestuosa Residenz y Nymphenburg en Múnich hasta el icónico Neuschwanstein. Descubre la magia de Baviera.

Pensar en visitar Múnich es pensar en ver uno de los muchos castillos de cuento de hadas. Seguro que has visto fotos del famoso Castillo de Neuschwanstein, pero hay muchos más. De hecho, casi todos los pueblos de Baviera cuentan con alguna ruina o fortaleza medieval restaurada. En Múnich y sus alrededores puedes visitar una gran variedad de impresionantes castillos y palacios, así como relajantes parques palaciegos. El Schloss Nymphenburg (Palacio de Nymphenburg), el Schloss Schleissheim (Palacio de Schleissheim) y el Schloss Blutenburg (Palacio de Blutenburg) se encuentran a poca distancia, mientras que los castillos de ensueño construidos por el rey Luis II también son perfectos para una excursión de un día desde Múnich.

Castillos de Múnich: Residenz y Nymphenburg

Si solo puedes visitar un castillo en Múnich, que sea La Residencia, Münchner Residenz. Este enorme palacio urbano fue en su día la sede del poder en el reino de Baviera y ahora se ha convertido en un museo. Cuenta con más de 130 salones y apartamentos oficiales y se necesitan unas cuatro horas para verlos todos. Destacan especialmente el patio Grottenhof, famoso por su muro de conchas y sus fuentes de estalactitas, y el Antiquarium, una majestuosa sala concebida originalmente para albergar esculturas. Visita también el Schatzkammer (Tesoro), con miles de objetos expuestos, y el teatro Cuvilliés, un auténtico teatro rococó de la corte que se encuentra en uno de los patios (tiene una entrada diferente). Compra la entrada combinada que incluye tanto el Museo del Tesoro como el teatro.

Cómo llegar: está en pleno centro de Múnich. Puedes ir andando desde las estaciones de metro Marienplatz u Odeonsplatz (cinco minutos).

Tras una mañana explorando los pasillos dorados de este enorme palacio, puedes retirarte y reponer fuerzas en el hotel Sofitel Munich Bayerpost, ubicado en un imponente edificio de correos del siglo XIX con todos los lujos modernos, o en el Mercure Munich Altstadt, con una ubicación inmejorable. Son el punto de partida ideal cerca de la estación central y del centro histórico.

El Palacio de Nymphenburg es uno de los más grandes de Alemania y uno de los más importantes de Europa. En su interior se conservan en buen estado la exquisita decoración y el mobiliario de la época. Durante tu visita, admira el salón de baile de estilo rococó, el dormitorio de la reina con la cama original en la que nació Luis II y la Schönheitengalerie, que alberga una colección de retratos de mujeres hermosas admiradas por Luis I. El enorme jardín que rodea el palacio tiene 200 hectáreas y ha sido diseñado con diferentes estilos según las modas a lo largo de los años. Para disfrutar de este entorno real con total comodidad, puedes alojarte en el ibis Muenchen City Arnulfpark o en el Novotel Muenchen City Arnulfpark; ambos hoteles se encuentran a muy poca distancia en transporte público del palacio y de la estación de tren.

Cómo llegar: toma el tranvía 17 desde la estación central de Múnich hacia Amalienburgstraße y bájate en el Castillo de Nymphenburg.

Neuschwanstein: el castillo que inspiró a Disney

Si tienes en mente la imagen de un castillo de cuento de hadas, lo más probable es que estés visualizando Neuschwanstein. Hoy en día, más de un millón de personas de todo el mundo visitan este castillo en Múnich para disfrutar del esplendor del mundo de ensueño del monarca solitario. Esta ambiciosa obra del rey Luis II, situada sobre las colinas de Füssen, ha cautivado a generaciones; de hecho, fue el modelo real que utilizó Walt Disney para el castillo de La Bella Durmiente. Se tarda unas dos horas en llegar desde el centro de Múnich y es imprescindible planificar con tiempo y reservar las entradas, ya que suelen agotarse rápido con semanas de antelación, especialmente en verano. No te olvides de dar un corto paseo hasta Marienbrücke, desde donde podrás contemplar la clásica panorámica del castillo. Si visitas Neuschwanstein, aprovecha para conocer la iglesia Wieskirche, declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, y también el Castillo de Hohenschwangau, a pocos kilómetros de distancia.

Cómo llegar: visita el Castillo de Neuschwanstein desde Múnich con una visita guiada, en coche, por la A96 y la B17 o en tren y autobús con el Bayern-Ticket. Se tarda aproximadamente dos horas hasta Füssen, luego hay que ir en autobús hasta el castillo.

Los otros tesoros de Luis II: Linderhof y Herrenchiemsee

El Castillo de Linderhof era el palacio favorito de Luis II y el lugar donde pasaba la mayor parte de su tiempo. Quería que fuera un palacio solo para él, un deseo que se refleja claramente en el tamaño de las habitaciones. Linderhof es el único gran palacio que se terminó de construir durante su vida. El parque es tan impresionante como el propio palacio. Los jardines que lo rodean se inspiran en motivos del diseño barroco y rococó. Uno de los rincones destacados del parque es, sin duda, la Venusgrotte (Gruta de Venus), una cueva artificial que estaba equipada con iluminación eléctrica y calefacción, destinada a servir de escenario para las óperas de Wagner. Se puede combinar la visita al Castillo de Neuschwanstein y a Linderhof en una excursión. La visita al Palacio de Linderhof solo es posible como parte de una visita guiada.

Cómo llegar: es recomendable reservar una visita guiada o alquilar un coche. En transporte público, toma el tren hasta Oberammergau. A continuación, el autobús 9622 hasta Linderhof.

El rey Luis II construyó palacios y castillos por toda Baviera. Uno de sus proyectos más caros y ambiciosos fue Schloss Herrenchiemsee, del que solo se terminaron los salones y la escalera central. El palacio se inspiró en Versalles, cerca de París, y está situado en una hermosa isla del lago Chiemsee. Desde el muelle de Chiemsee, el palacio se encuentra a unos 15 minutos a pie o, si prefieres optar por un transporte al estilo del rey de cuento de hadas y viajar en el tiempo, puedes tomar un carruaje a través del frondoso bosque de la isla hasta el castillo y su parque con ornamentadas fuentes.

Cómo llegar: toma el tren desde la estación central hasta Prien am Chiemsee. A continuación, camina hasta el puerto y coge el ferri.

Joyas ocultas: Schleißheim y Blutenburg

Si quieres escapar de las multitudes sin dejar de lado la magia, estas dos opciones son tranquilas, pero igualmente fascinantes. El Palacio de Schleißheim está 30 minutos del centro de la ciudad. Este complejo cuenta con tres palacios: el palacio antiguo, el palacio de recreo y caza, y el palacio nuevo. Para sentirte parte de la realeza, da un paseo por el parque de Schleißheim; es uno de los mejores ejemplos de jardín barroco de Europa y sus características principales se han mantenido prácticamente inalteradas.

Cómo llegar: coge el S1 desde Hauptbahnhof (hacia el aeropuerto) y bájate en Oberschleißheim. Desde allí, toma el autobús 292 dos paradas o ve andando.

De todos los castillos cercanos a Múnich, el Castillo de Blutenburg del siglo XV es probablemente el menos conocido. Su ubicación es idílica, con el río Würm que serpentea junto al edificio de estilo gótico tardío. Aparte de una hermosa capilla gótica del siglo XV, no queda nada del interior original. Sin embargo, merece la pena visitarlo en verano, ya que cuenta con una cervecería al aire libre. En invierno, podrás disfrutar de un precioso mercado navideño en el patio interior. Además, a los amantes de los libros les encantará, gracias a las salas de la Biblioteca Internacional Juvenil, ubicada en el castillo, y a la visita al Museo Michael Ende.

Cómo llegar: toma el tren S2 hacia Altomünster y bájate en Obermenzingen. El autobús 143 hacia Freiham te llevará directamente a la entrada del Castillo de Blutenburg.

Consejos para visitar los castillos de Múnich

Solo hay tres castillos en el centro de Múnich, el resto está en los alrededores. Por eso, para aprovechar al máximo el viaje, es esencial planificar la logística. Si tienes pensado visitar muchos palacios y museos, hazte con el Munich City Pass, ya que da acceso gratuito a la mayoría de los principales museos y palacios, además de transporte público gratuito. No es barato, por lo que solo sale a cuenta si visitas más de cuatro museos o palacios y durante más de tres días. De lo contrario, opta por la CityTourCard, que ofrece descuentos y transporte público gratuito durante un día.


Para aprovechar el máximo tu visita a los castillos bávaros, puedes alquilar un coche y visitarlos a tu ritmo. Otra opción es reservar una excursión de un día con un grupo turístico. Planifica tu visita con bastante tiempo, ya que los castillos más populares, como Neuschwanstein, requieren reserva previa con horario de entrada y la mayoría se agotan con semanas de antelación. Por eso, lo mejor es visitar Baviera fuera de temporada alta; a finales de otoño y en invierno se disfruta de una experiencia más tranquila y de paisajes mágicos cubiertos de nieve. Lo mejor para aprovechar el tiempo es combinar visitas a varios castillos. Tendrás que caminar bastante, ya sea para subir a las torres o para explorar los amplios jardines, así que lleva calzado cómodo.

Los castillos de Múnich y sus alrededores ofrecen una ventana a la rica historia de la región y la oportunidad de vivir una experiencia mágica. ¿Qué castillo vas a visitar?

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