27 mayo 2026
5 minutos
Descubre el lago de Zúrich, el corazón de la ciudad, con paseos junto al agua, pueblos con encanto, rutas panorámicas y baños en verano en un entorno natural único.
27 mayo 2026
5 minutos
El lago de Zúrich, conocido como Zürichsee, es uno de los lugares más emblemáticos del país. Con unos 40 km de longitud, se extiende hacia el sureste conectando ciudad, pueblos y naturaleza. Sus orillas combinan paseos, zonas de baño, rutas y localidades con encanto, lo que lo convierte en un destino ideal todo el año. Además, forma parte de la vida cotidiana como espacio de ocio, transporte y fuente de agua potable.
«Zúrich sería solo una ciudad más sin su lago; con él, es un lugar para vivir», Max Frisch, escritor suizo.
El lago es uno de los principales lugares de interés que ver en Zúrich, que se disfruta especialmente con planes sencillos como paseos por las zonas más bonitas junto al agua combinados con la experiencia de nadar en sus badis en los meses más cálidos.
Recorrer el lago de Zúrich a pie es una de las mejores formas de descubrir su carácter. A lo largo de la orilla encontrarás paseos, zonas verdes y pueblos con encanto, bien conectados con Zúrich. Uno de los más accesibles es Küsnacht, situado en la orilla derecha del lago, a solo unos 15 minutos en tren desde el centro. Aquí puedes disfrutar de paseos relajados junto al agua y los embarcaderos, con un ambiente residencial y menos turístico. En la orilla opuesta se encuentra la isla artificial de Saffa-Insel y, al sur, Thalwil, a unos 10 minutos en tren desde el centro, ideal para hacer un pícnic, jugar en familia o relajarte en alguna cafetería. Más al sur, Rapperswil-Jona es probablemente la ciudad más bonita a orillas del lago de Zúrich. Se llega en unos 40 minutos en tren o en barco, y combina un casco antiguo medieval, un castillo con vistas al lago y un paseo junto al muelle. No te pierdas los jardines florales de Rapperswil, conocida como la «ciudad de las rosas».
Recomendación de hotel: el céntrico Aparthotel Adagio Zurich City Center se encuentra a unos 10 minutos a pie de la estación central de Zúrich y es ideal para familias.
En verano, el Zürichsee (20–24 ºC) se transforma en una gran zona de baño. Las badis son espacios acondicionados para nadar, relajarse y socializar, muy integrados en la vida local. Además, el lago tiene una de las aguas más limpias de Europa y abastece de agua potable a la ciudad. Visitar una badi es una de las experiencias más auténticas:
Información práctica
Además de pasear o bañarte, el lago de Zúrich ofrece otras experiencias imprescindibles como recorrerlo en barco o descubrir miradores y rutas panorámicas. Son planes perfectos para ver el lago desde perspectivas distintas, relajarte en la naturaleza y conocer rincones con encanto.
En Zúrich, el barco es más que un transporte: te permite descubrir el lago sin prisas. Desde la ciudad, el paisaje pasa de zonas urbanas a áreas más verdes, con playas, embarcaderos y vistas a los Alpes.
Los recorridos son variados: trayectos cortos de 1-2 horas con vistas a la ciudad; de 2-3 horas, si quieres combinar el barco con una parada intermedia en algún pueblo; o de 3-4 horas, para recorrer prácticamente todo el lago hasta Rapperswil-Jona. Los barcos operados por ZSG salen principalmente desde el embarcadero de Bürkliplatz, en Zúrich, y recorren ambas orillas haciendo paradas en localidades como Küsnacht, Thalwil o Rapperswil-Jona.
¿Sabías que...? En el sur del lago hay pequeñas islas sin residentes, con acceso limitado por motivos ambientales. Ufenau, la mayor, permite desembarcar y destaca por su iglesia y restaurante. Lützelau es más natural y permite acampar en verano.
Explorar el lago desde las alturas permite apreciar mejor su forma y entorno. El mirador más popular es el Uetliberg (870 m), accesible en tren, con vistas a los Alpes en días despejados. Desde aquí parten senderos como el de Los Planetas, que lleva a Felsenegg, una ruta sencilla de unos 6 km entre bosque y panorámicas que recrea el sistema solar a escala y termina en un restaurante (con opción de bajar en teleférico).
Si buscas algo más tranquilo, sube a la torre panorámica del Pfannenstiel, en la orilla derecha, en una ruta de medio día entre bosques y praderas, donde te cruzarás sobre todo con residentes. También puedes acortar el recorrido en autobús desde Küsnacht o Meilen. Más al sur, cerca de Rapperswil-Jona, el lago se ensancha y los caminos son más abiertos, lo que permite disfrutar de rutas más largas. Una de las más populares sale del casco antiguo y atraviesa el Holzsteg, un puente de madera que sigue el trazado de antiguas rutas medievales para cruzar el lago hacia Hurden.
Una opción muy divertida si viajas con niños es alquilar una bicicleta en Zúrich y rodear el lago. Los carriles son suaves y seguros, y una gran ventaja es que puedes combinar bicicleta, tren y barco para adaptar la ruta a tu nivel.
🚆 Para subir el Uetliberg, coge el tren S10 desde la estación central de Zúrich. El trayecto dura 20 minutos.
🚠 El teleférico de Felsenegg sale cada 15–30 minutos hacia Adliswil. Desde allí, puedes regresar fácilmente al centro de Zúrich en tren (unos 15 minutos) o alojarte en el ibis Zurich Adliswil, un hotel económico con excelentes conexiones en transporte público.
El Zürichsee cambia según la estación, desde baños en verano hasta festivales y mercadillos en invierno, lo que permite disfrutarlo todo el año.
Las suaves temperaturas y las lluvias ligeras ayudan a que el entorno empiece a llenarse de vegetación y flores. Es un momento ideal para hacer senderismo y salir en excursiones en barco, evitando las multitudes del verano. Conviene llevar alguna capa ligera, ya que las mañanas y tardes pueden ser frescas.
Es la época más animada, con temperaturas agradables para bañarte en las badis u otras zonas habilitadas, pero también puedes alquilar hidropedales, tablas de pádel surf o kayaks. Disfrutar del atardecer junto al lago o en barca, con el reflejo de las montañas en el agua, es una experiencia muy relajante, al igual que los cines de verano. Eso sí, lleva un chubasquero porque no es raro que se formen tormentas por la noche.
En otoño, el paisaje cambia por completo. Los bosques alrededor del lago adquieren tonos dorados y rojizos, y el ambiente se vuelve más tranquilo. Es una estación perfecta para disfrutar de paseos más largos, visitar mercados locales y eventos gastronómicos, y recorrer el lago en barco envuelto en la cálida luz otoñal.
Aunque las temperaturas pueden bajar hasta los 0º C, rara vez nieva y el cielo está limpio y despejado. Es un buen momento para disfrutar de los cafés y las terrazas cubiertas con vistas al lago, tomarse un chocolate caliente y captar con la cámara de fotos la espesa niebla que se forma sobre el lago, especialmente por la mañana.
Curiosidad: el lago se congeló por última vez en 1963, en un fenómeno conocido como Seegfrörni. Durante unos días, se convirtió en una plaza improvisada, con rutas señalizadas, puestos de comida y eventos sobre el hielo.
El lago de Zúrich combina ciudad, naturaleza y pueblos con encanto en un mismo destino. Desde paseos junto al agua y excursiones a lugares como Rapperswil-Jona, hasta baños en verano o rutas panorámicas, ofrece planes para todo el año. Su fácil acceso desde Zúrich y su variedad de experiencias lo convierten en un destino inolvidable.
Suiza tiene alrededor de 1500 lagos. Muchos son pequeños lagos alpinos, mientras que otros, como el lago Lemán o el lago de Zúrich, destacan por su gran tamaño y relevancia turística.
Sí, puedes visitar el lago en un día combinando paseo, barco y algún pueblo cercano, aunque lo ideal es dedicar más tiempo para disfrutarlo con calma.
Desde el aeropuerto de Zúrich puedes llegar al lago en tren en 10–15 minutos hasta el centro; desde allí, puedes acceder fácilmente a la orilla.
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