21 julio 2026
7 minutos
Zúrich es una de esas ciudades en las que es difícil aburrirse. ¿Lo mejor? Su mezcla perfecta de cultura, actividades y momentos de relax.
21 julio 2026
7 minutos
«Zúrich es un lugar incomparable, no solo por su excelente ubicación, única en el mundo, sino también por la gente buena y vivaz que la habita».
Así lo afirmaba ya en el siglo XVIII el poeta alemán Ewald Christian von Kleist. ¡Hay cosas que nunca cambian! Porque Zúrich sigue siendo hoy única y rica en diversidad. Ya sea paseando por el casco antiguo, escuchando a Mozart en un edificio emblemático, navegando por el lago de Zúrich o admirando las vidrieras de Marc Chagall en la Fraumünster, esta ciudad engancha desde el primer momento y, al final del día, siempre te deja con ganas de más. Estos nueve lugares que ver en Zúrich te garantizan mucha ilusión, momentos entretenidos y bonitos recuerdos.
Cuenta la leyenda que Carlomagno encontró en el lugar donde hoy se levanta la catedral las tumbas de los santos patronos de Zúrich, Félix y Regula. Lo cierto es que la Grossmünster fue dedicada a ambos, venerados en la ciudad hasta la Reforma. El propio Carlomagno también quedó inmortalizado aquí: puedes ver su estatua en la torre sur, la Karlsturm, mirando hacia el río Limmat, y subir a ella desde el interior de la iglesia.
Como a las dos torres del edificio les falta la punta, el escritor francés Albert Camus las bautizó como «salero y pimentero». Aun así, subir al «salero» merece la pena: desde sus ventanas panorámicas se obtienen magníficas vistas del casco antiguo y del lago. La catedral románica, construida entre 1100 y 1220 como abadía agustiniana, se llamó simplemente Iglesia de Zúrich hasta el siglo XIV. En el interior, sus vidrieras ofrecen un espectacular juego de colores que no pasa desapercibido.
Información y datos de interés:
Cómo llegar: desde la estación central, puedes llegar en 5 minutos en tranvía (línea 4) o en unos 15 minutos a pie. También hay paradas de ferri muy cerca.
Ya que hablamos de impresionantes vidrieras, no puedes dejar de entrar en el Fraumünster. Por ejemplo, su ventana norte en el crucero fue creada por nada menos que el escultor, pintor y diseñador gráfico suizo Augusto Giacometti. Pero eso no es todo en cuanto a famosos en lo que respecta al vidrio: del ciclo de cinco vidrieras y del rosetón del crucero sur se encargó el franco-ruso Marc Chagall, uno de los artistas más importantes del siglo XX. La Fraumünster, fundada en 853 por el rey Luis el Germánico, nieto de Carlomagno, como iglesia con convento de monjas, es una de las cuatro iglesias reformadas del casco antiguo y otro precioso símbolo de la ciudad.
Información y datos de interés:
Cómo llegar: en tranvía hasta Paradeplatz (líneas 2, 7, 8, 9, 10, 11 o 13) o Helmhaus (líneas 15 y 4) y, desde allí, caminar unos 2 minutos hasta el Fraumünster.
«Zúrich está tan limpia que uno podría comerse una menestra derramada en la Bahnhofstrasse sin necesidad de cuchara», dijo una vez el escritor irlandés James Joyce, que trabajó en la ciudad durante la Primera Guerra Mundial. Donde antes se extendía el foso de las murallas, hoy se encuentra la famosa Bahnhofstrasse, construida en 1865: una avenida de 1,4 kilómetros que conecta la estación central con el lago y que está en gran parte libre de tráfico.
Tras admirar los escaparates de firmas como Louis Vuitton, Dior o Chanel, también puedes visitar el Museo de Relojería Beyer, la histórica confitería Sprüngli o la Paradeplatz, corazón financiero de la ciudad. Pero no te preocupes, en esta legendaria calle también hay opciones más asequibles, y en invierno destacan los acogedores puestos de vino caliente y chocolate.
Información y datos de interés:
Cómo llegar: a pie, es fácil acceder desde el casco antiguo; comienza en la Bahnhofplatz, frente a la estación central. También puedes llegar en tranvía (líneas 4, 6, 7, 11, 13 y 17).
«Si alguna vez te retiras a descansar, deberías ser tan sensato como para hacerlo aquí», dijo el compositor Richard Wagner sobre Zúrich. La alta calidad de vida se percibe al instante al contemplar el resplandeciente lago, auténtico corazón de la ciudad, que atrae tanto a locales como a visitantes. Aquí todo el mundo pasea, disfruta de la gastronomía o se relaja con un helado o un café con vistas. Si buscas algo más activo, puedes practicar natación, esquí acuático, pádel surf o piragüismo; en verano, además, el lago se llena de vida y resulta especialmente encantador.
Ya sea alquilando una barca, en un crucero o en una excursión organizada, merece la pena recorrer el lago de Zúrich desde el agua. En el lago hay varias islas idílicas, entre las que destacan Lützelau y Ufenau —con la iglesia de San Pedro y San Pablo—, así como la isla de Saffa, accesible por un embarcadero y muy popular para pequeñas excursiones. En verano, los baños o badis de Mythenquai, Enge, Utoquai, Wollishofen y Tiefenbrunnen son perfectos para darse un chapuzón.
Información y datos de interés:
Si quieres alejarte del bullicio urbano durante unas horas, sube al Uetliberg, la montaña local de Zúrich. Además de ofrecer tranquilidad, desde su torre mirador a 871 metros disfrutarás de vistas panorámicas espectaculares del lago, el casco antiguo, el valle del Limmat y, en días despejados, los Alpes. Pero no todo es relax: aquí también puedes salir a correr o practicar parapente, bicicleta de montaña, senderismo o escalada. Y si te apetece algo diferente, recorre el Sendero de los Planetas, una ruta de unas dos horas ideal para aprender mientras caminas.
Información y datos de interés:
Cómo llegar: no se puede subir en coche. Puedes llegar en tren (S10) en unos 20 minutos desde la estación central y caminar 10 minutos hasta la cima del Uetliberg.
La historia de la Ópera de Zúrich está llena de momentos destacados. Entre sus muros comenzó, por ejemplo, la carrera del director y compositor alemán Wilhelm Furtwängler, y aquí se representó Parsifal de Richard Wagner por primera vez fuera de Bayreuth. Situado en la Sechseläutenplatz, es uno de los edificios más elegantes de la ciudad. El antiguo Aktientheater que ocupaba este espacio se incendió en 1890 y fue sustituido por el actual edificio neoclásico, diseñado por los vieneses Fellner y Helmer e inaugurado en 1891. Aunque no es especialmente grande, resulta muy atractivo desde el punto de vista arquitectónico. Si planeas asistir a una función, lo más práctico es alojarte en un hotel cercano, como el ibis Styles Zurich City Center, sobre todo teniendo en cuenta la duración de muchas óperas.
Información y datos de interés:
Cómo llegar: en tranvía (paradas Opernhaus, Stadelhofen o Bellevue) o en tren hasta Stadelhofen. También hay aparcamiento junto a la Ópera de Zúrich.
Desde este oasis de paz, perfecto para descansar a la sombra de los tilos, se disfrutan unas vistas magníficas de Zúrich. Probablemente sean de las mejores de la ciudad, con panorámicas del Grossmünster, el ayuntamiento, la universidad y el Limmat. Además, el Lindenhof tiene una historia fascinante. En el siglo IV hubo aquí un castillo romano y, siglos más tarde, un nieto de Carlomagno levantó una residencia real. Según la leyenda, en 1292 un grupo de mujeres lideradas por Hedwig logró ahuyentar al ejército del duque Alberto I de Habsburgo haciéndole creer que en la ciudad habría un enorme ejército de hombres. Ya en 1798, este lugar, que hasta principios de la Edad Moderna fue lugar de reunión de los zuriqueses, fue escenario del juramento a la Constitución helvética.
Información y datos de interés:
Cómo llegar: desde la estación central puedes llegar en unos 10 minutos a pie siguiendo el Limmat. También puedes ir en tranvía (paradas Rudolf-Brun-Brücke o Rennweg).
Si paseas por el casco antiguo de Zúrich y recuerdas que Vladimir Lenin vivió aquí entre 1916 y 1917, sentirás el peso de la historia en cada rincón. A pesar del exilio, es fácil imaginar que sus fachadas coloridas, callejuelas y pequeñas tiendas, especialmente en el Niederdorf, le resultaban igual de atractivas. Al escritor Gottfried Keller, que también vivió aquí, seguramente le ocurrió lo mismo (un busto suyo se encuentra junto al lago). El casco antiguo, hoy conocido como Distrito 1, rebosa encanto, y en el Niederdorf, zona peatonal a la que los locales llaman cariñosamente «Dörfli», encontrarás tiendas con carácter, bares y tabernas que mantienen un ambiente animado.
Información y datos de interés:
Cómo llegar: el casco antiguo está muy bien conectado en tranvía (paradas como Paradeplatz o Neumarkt). En Niederdorf pasan el tranvía 3 y el autobús 31.
Después de pasear por el casco antiguo, subir al Uetliberg o recorrer el lago de Zúrich en barco, puede apetecer un plan más cultural. El Museo Nacional de Zúrich alberga la mayor colección de historia cultural del país y también organiza exposiciones sobre temas actuales. Si te interesa descubrir historias a través de esculturas, pinturas, artesanía y objetos cotidianos, aquí encontrarás una visita muy completa, justo frente a la estación central. Por ejemplo, en la exposición permanente gratuita «Einfach Zürich», una vitrina con 60 objetos cuenta otras tantas historias que reflejan la diversidad de la ciudad.
Información y datos de interés:
Cómo llegar: lo más fácil es ir en tren hasta la estación central de Zúrich, ya que el Museo Nacional está justo al lado. En tranvía o autobús hasta las paradas Bahnhofquai/HB (líneas 4, 6, 11, 13, 14 y 46) o Bahnhofplatz (líneas 3, 10, 14, 31).
Zúrich combina historia, cultura y naturaleza en un formato compacto y fácil de recorrer. Desde su casco antiguo con la Grossmünster, el Niederdorf y la avenida Bahnhofstrasse hasta el lago, la Ópera de Zúrich y miradores como el Uetliberg, ofrece planes variados en poco tiempo. Una ciudad perfecta para una escapada completa.
El plato típico de Zúrich es el Zürcher Geschnetzeltes, elaborado con ternera en salsa cremosa de vino blanco y champiñones, normalmente acompañado de rösti.
Para visitar Zúrich, lo ideal son dos días, uno para el centro histórico y otro para el lago y alrededores. Con un día puedes ver lo esencial.
Sí, Zúrich es una ciudad cara: alojamiento, comida y transporte tienen precios altos. De media, puedes gastar entre 136 € al día (presupuesto bajo) y más de 400 € diarios en gama media, aunque hay opciones para ahorrar si planificas bien.