10 julio 2026
6 minutos
Casablanca: donde el mito de Hollywood se funde con la vanguardia. Descubre una metrópolis de arquitectura art déco, energía cosmopolita y la majestuosa Mezquita Hassan II.
10 julio 2026
6 minutos
Aunque Casablanca no compita en cantidad de hitos históricos con Fez o Marrakech, la calidad de los que posee es inigualable. El gran icono es, sin duda, la Mezquita Hassan II, una de las pocas en todo el reino que permite a los no musulmanes explorar su impresionante interior. Para una experiencia más inmersiva y local, el Quartier Habous ofrece un paseo encantador, lejos de los rincones más turísticos. Y para los amantes de los clásicos, la parada obligatoria es el Rick's Café. Esta fiel recreación del decorado de la película de 1942 es el escenario ideal para disfrutar de un cóctel precena y sumergirse en la leyenda de la ciudad.
Cuando uno piensa en Casablanca, inmediatamente le vienen a la mente las escenas románticas y misteriosas protagonizadas por Humphrey Bogart e Ingrid Bergman. Sin embargo, la realidad tiene poco que ver con la película clásica que lleva el nombre de la ciudad. De hecho, los decorados de la película se reconstruyeron en Hollywood. Lo que la película evoca, sin embargo, es ineludible y acompaña a quienes visitan la ciudad, la más grande y poblada del Magreb.
Moderna y llena de vida, Casablanca es el centro económico e industrial del país, sede de grandes empresas internacionales y de un importante puerto artificial. Su cultura está impregnada de un pasado colonial que le confiere un interés innegable. El patrimonio arquitectónico de la ciudad es único y no faltan hermosas playas donde disfrutar de agradables días junto al mar.
Dominando el horizonte atlántico, la Mezquita Hassan II es una joya de la artesanía marroquí del siglo XX. Con un minarete de 210 metros que proyecta un láser hacia La Meca, esta obra maestra de mármol y cedro ofrece a los fieles la experiencia mística de rezar sobre el océano, gracias a sus suelos de cristal y un espectacular techo retráctil. Aunque esta zona está exclusivamente reservada a la oración, esta mezquita es uno de los pocos lugares sagrados abiertos a no musulmanes, permitiendo admirar de cerca sus intrincados zelliges, las paredes revestidas de coloridos azulejos de cerámica y los techos de pan de oro en visitas guiadas que revelan la magnitud de este símbolo nacional.
Más allá de su imponente arquitectura, el complejo alberga un hamán de 6000 m², antiguamente reservado a la realeza, donde podrás sumergirte en la tradición local (con reserva previa). Reserva un tour guiado, la única manera de visitarla para no musulmanes, y prepárate para admirar la grandiosidad de un templo con capacidad para 105 000 fieles. Es, sin duda, una visita obligada donde la modernidad técnica y la devoción espiritual se funden con la brisa marina.
Mejor época para visitar: la mejor época para visitar la Mezquita Hassan II es de marzo a mayo o de septiembre a noviembre, cuando las temperaturas son suaves.
Puedes comprar las entradas directamente en la mezquita poco antes de la hora prevista para la visita guiada.
Normas: las mujeres deben cubrirse los hombros, el pecho y las rodillas. Lo ideal es llevar ropa holgada. Los hombres deben llevar pantalones largos y camisetas con mangas. No se permite entrar en pantalones cortos.
El mejor momento para visitarla es al atardecer, para captar la silueta del minarete sobre el Atlántico.
Consejo: consulta los horarios de las visitas guiadas antes de ir, ya que cambian según la época del año y el Ramadán.
Una forma estupenda de poner el broche final a la visita a la magnífica Mezquita Hassan II es dar un paseo por La Corniche, desde donde se puede contemplar este importante monumento religioso en toda su grandeza. La zona de la playa está plagada de hoteles, cafeterías, restaurantes y otras instalaciones recreativas. El marisco es muy popular, aunque hay que tener en cuenta que los precios serán más elevados que en otras zonas de la ciudad.
Es el lugar perfecto para disfrutar de la brisa del Atlántico y darse un chapuzón en las playas de La Corniche y Aïn Diab, repletas de surfistas de todo el mundo que acuden a cabalgar sus olas.
La longitud de La Corniche se puede recorrer a pie, en patines o en bicicleta. Empieza por el norte, en la playa de Lalla Meryem, con el antiguo faro de El Hank, y continúa hacia Aïn Diab. Las magníficas puestas de sol y la animada vida nocturna hacen de esta zona una de las más visitadas de la ciudad, tanto por locales como por turistas. Aquí hay más tolerancia que en otros barrios y la mayoría de los bares sirven alcohol.
Un paseo por este encantador barrio te transportará a la Casablanca de los años 30. Situado cerca del Palacio Real, se trata de un barrio pintoresco y bien conservado, con calles estrechas, arcos y los puestos del zoco en los que se venden artículos de todo tipo, como objetos de latón pulido, libros, alfombras y obras de arte.
No te pierdas Mahakama du Pacha, una joya de estilo morisco-andaluz donde admirar azulejos de zellige, techos de cedro tallado y patios bañados por la luz del sol. También la ornamentada puerta de madera que da acceso a la Pâtisserie Bennis Habous, donde se sirve kaab el ghazal (cuernos de gacela) relleno de almendra y otros deliciosos pasteles marroquíes.
El llamado barrio art déco es una zona que permite hacerse una idea de la prolongada presencia colonial francesa en Casablanca. Las huellas de esta época son especialmente evidentes en este barrio, que ocupa prácticamente el centro de la ciudad, la zona alrededor del Marché Central y la plaza Mohammed V. Cuenta con numerosos edificios diseñados según este movimiento artístico, como el Cine Rialto, la Oficina de Correos o el Café la Comédie.
La Torre del Reloj, ubicada en la plaza de las Naciones Unidas, es un emblema de Casablanca que marca la entrada a la medina. Construida originalmente en 1911 por el capitán francés Dessigny para introducir el ritmo industrial en la ciudad, la estructura actual es una fiel réplica de 20 metros de altura inaugurada en 1993 tras la demolición de la original.
Por su parte, la plaza Mohammed V se consolida como el corazón administrativo y un remanso de paz diseñado por el urbanista Henri Prost. Rodeada de majestuosos edificios, como el Palacio de Justicia y el Banco Nacional, esta plaza destaca por sus amplias avenidas, sus palmeras y sus zonas peatonales. El bulevar Mohammed V es una calle emblemática conocida por su mezcla de arquitectura art déco y moderna que hará las delicias de los amantes de la fotografía.
Las sinuosas calles empedradas de la medina están repletas de vendedores que ofrecen bocadillos de pescado fresco y dulces recubiertos de almíbar y rellenos de dátiles. Las mesas y sillas de plástico llenan las plazas más amplias, donde los visitantes pasan el rato saboreando café en tazas de cristal en miniatura.
Como opciones de alojamiento, desde el lujo sofisticado del Sofitel Casablanca Tour Blanche hasta la funcionalidad del ibis Casablanca City Center o el equilibrio del Novotel Casablanca City Center, estos hoteles junto a Casa-Port ofrecen la ubicación perfecta para cada presupuesto y estilo de viaje. Ya busques exclusividad o eficiencia, dormirás a un paso de la medina con la opción que mejor se adapte a tu bolsillo.
Casablanca cuenta con una amplia oferta gastronómica y la ubicación costera de la ciudad hace que el pescado y el marisco que ocupan un lugar destacado en la mayoría de los menús sean fresquísimos.
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Qué comer en Casablanca | |
Experiencia local | Compra pescado en el Mercado Central y pide que lo cocinen al momento. |
| Cena romántica | El mítico Rick’s Café para revivir el cine clásico. |
| Vistas al Atlántico | Le Cabestan, ideal para un ambiente cosmopolita y moderno. |
Dulce imprescindible | Los cuernos de gacela de la Pâtisserie Bennis Habous. |
El Mercado Central lleva desde 1917 abasteciendo a la ciudad. Elige tu pescado o marisco preferido y llévalo a las parrillas del mercado para que te lo preparen y puedas degustarlo en las mesas al aire libre.
Si buscas auténtica cocina marroquí, dirígete a Dar el Kaid, donde sirven sabrosos platos como el cuscús y la rfissa (un guiso de pollo y lentejas, y las famosas crepes de Marruecos conocidas como msemen, o rgaif) servidos en un dar (casa tradicional) decorado con gran detalle. Escondido en la antigua medina de Casablanca, Dar Dada es un encantador restaurante-riad con mucho encanto donde probar sabrosos tajines y platos de pescado.
Otro lugar típico que ver en Casablanca es el Rick’s Café, una réplica del legendario bar que aparece en la película del mismo nombre. El local que inmortalizó Humphrey Bogart nunca existió realmente y no era más que un decorado de Hollywood, pero tal era su estatus legendario que finalmente se construyó una réplica tal y como aparece en la película.
La Pâtisserie Bennis Habous ofrece los mejores pasteles marroquíes de Casablanca, que se venden en una tienda de azulejos de colores de los años 30 situada en el barrio de Habous. Es famosa sobre todo por sus cuernos de gacela, pero hay un sinfín de otros dulces, así como platos salados para llevar, como la pastilla de pollo (una masa fina rellena de pollo desmenuzado y especiado). Cerca de allí, únete a los lugareños para tomar el té en las mesas del Café Imperial que se extienden hasta la calle.
Para una opción más moderna, Le Cabestan ofrece pescado y marisco a la plancha con unas vistas incomparables del Atlántico. Durante el día se respira un ambiente relajado y desenfadado típico de la Riviera, pero por la noche sube el volumen con sesiones de DJ.
Ya sea dejándote cautivar por su arquitectura monumental, disfrutando de un cóctel en el mítico Rick's Café o respirando la brisa de La Corniche, Casablanca se revela como una parada imprescindible y segura en cualquier ruta por el Magreb. Dos días son suficientes para enamorarse de su energía y entender por qué esta ciudad de película es, hoy más que nunca, el corazón palpitante del Marruecos del siglo XXI.
Casablanca tiene una baja tasa de delincuencia y es una ciudad segura. Dicho esto, se recomienda vestir con recato y mantener tus pertenencias seguras en las zonas más concurridas, así como evitar los taxis sin licencia.
Casablanca es un destino ideal para visitar durante todo el año. Su clima mediterráneo templado y la refrescante brisa del Atlántico hacen que nunca haga demasiado frío ni demasiado calor. De junio a agosto, la ciudad acoge eventos al aire libre como Jazzablanca, un festival internacional de música que se celebra en varios recintos durante nueve días.
Es mundialmente conocida por la imponente Mezquita Hassan II, la arquitectura art déco de su centro histórico y por ser el vibrante motor económico de Marruecos, además de la película homónima de 1942, que se rodó en Hollywood.
Las modernas líneas de CasaBusway y CasaTramway circulan con frecuencia y conectan las principales zonas. Puedes descargar la aplicación para planificar tus desplazamientos en autobús y tranvía. Para desplazamientos cortos por el centro de la ciudad, toma un Petit Taxi rojo con licencia, que es un taxi compartido con capacidad para tres pasajeros, o utiliza un servicio de transporte compartido como Careem.