Guía breve sobre qué ver en Marsella: siete lugares imprescindibles

Si te preguntas qué ver en Marsella, esta ciudad portuaria del sur de Francia junto al Mediterráneo, te sorprenderá su variedad de planes, monumentos y experiencias únicas.

Puerto Viejo de Marsella con barcos y la basílica Notre-Dame de la Garde al fondo bajo un sol claro

En la Provenza y a orillas del Mediterráneo se encuentra la segunda ciudad más grande de Francia, la ciudad portuaria de Marsella, que tiene un encanto muy especial. Por la mañana puedes pasear por las sinuosas callejuelas del casco antiguo, al mediodía degustar pescado fresco en el puerto y, por la tarde, dejar que la vista se pierda desde las colinas de la ciudad sobre los tejados hasta el mar o recorrer interesantes museos. Marsella atrae con lugares como el Vieux Port, la impresionante iglesia de Notre-Dame de la Garde, el arte callejero y sus amplios parques. Descubre qué ver en Marsella, desde sus lugares más emblemáticos hasta rincones secretos, y vive una ciudad que te dibujará una sonrisa desde el primer momento.


Si quieres descubrir qué ver en Marsella en tu primer día, lo mejor es empezar por el Vieux Port, el centro neurálgico de la ciudad. Aquí también se puede pasar la noche de maravilla. En el hotel de 4 estrellas Mercure Marseille Canebière Vieux-Port, el bufé del desayuno te sorprenderá con un dulce típico de Marsella, el navette, un bollo con aroma a azahar con forma de barquito.

Panorámica de Marsella con el Puerto Viejo, barcos atracados y la basílica en la colina

1. Vieux Port: el barrio de pescadores bajo el sol del atardecer

Alrededor de los muros del muelle del Vieux Port, el Puerto Viejo, pequeños veleros y coloridos barcos de pesca se balancean tranquilamente sobre el agua. A través de las dos fortalezas, Saint-Jean y Saint-Nicolas, que custodian la entrada del puerto, la vista se extiende hacia el mar abierto. Si quieres empaparte del espíritu de esta ciudad portuaria, visita el mercado de pescado del Quai des Belges. Cada mañana, en los puestos azules, los pescadores pregonan la captura del día entre los graznidos de las gaviotas, mientras los barcos atracan justo detrás. Entre los lugareños y los chefs, también se cuelan turistas curiosos.


Sin embargo, el ambiente es aún más bonito por la tarde, cuando el sol tiñe el horizonte de un tono rojizo oscuro y baña el Puerto Viejo con una luz mágica. Las callejuelas que rodean la dársena están repletas de cafés y restaurantes con encanto, donde podrás degustar la cocina provenzal y, sobre todo, la bouillabaisse. Esta famosa sopa de pescado francesa, elaborada con pescado fresco del Mediterráneo, se inventó aquí, en el Puerto Viejo de Marsella. La mayoría de los locales del puerto la incluyen en su carta.

Recomendación de restaurante: en Chez Madie Les Galinettes, la bouillabaisse cumple lo que promete y se sirve, como es tradicional, en dos platos. Según la receta básica, la sopa debe llevar al menos cinco tipos de pescado del Mediterráneo, por lo que una buena bouillabaisse no es precisamente barata. ¡Reserva con antelación!
 

138 Quai du Port; abierto de lunes a sábado de 12:00 a 14:00 y de 19:00 a 21:30; domingos de 12:00 a 14:30.

Mercado de pescado al aire libre con puestos azules y gente comprando bajo el sol

2. Notre-Dame de la Garde: un símbolo con vistas panorámicas

Se ve desde casi cualquier punto de la ciudad: Notre-Dame de la Garde con su figura dorada de la virgen. En una meseta rocosa de 161 metros de altura se alza majestuosa «la bonne mère», la buena madre, como los marselleses llaman cariñosamente a la basílica. Te darás cuenta de lo montañosa que es la ciudad sobre todo cuando te atrevas a subir a pie, en un recorrido de apenas media hora, desde el Puerto Viejo hasta el monumento más famoso que ver en Marsella. Subir cuesta lo suyo, pero el esfuerzo merece la pena. Una vez arriba, la ciudad, el puerto y el mar se extienden a tus pies.
 

Ya en la Edad Media había aquí una pequeña capilla para proteger a los marineros. También la basílica, construida en el siglo XIX con su llamativa fachada a rayas, vigila protectora sobre el puerto. No te pierdas el suntuoso interior, donde se arquean los techos con una elaborada decoración y la luz del sol hace brillar misteriosamente los mosaicos dorados. Sin embargo, cada año acuden a la basílica dos millones de personas, por lo que rara vez podrás disfrutar de esta vista en solitario.


Información útil:

  • Rue Fort du Sanctuaire
  • Abierta todos los días de 7:00 a 18:00.
  • Como alternativa, puedes coger la línea de autobús 60 desde el Puerto Viejo hasta la iglesia.

Cóctel al atardecer en el parque: en el restaurante francés SEPIA, situado al borde del idílico Parc de La Colline Puget, justo debajo de la basílica, la bebida de culto de Marsella, el pastís, despierta todos los sentidos. Un lugar excelente también para degustar creativos platos de pescado con vistas.
 

2 Rue Vauvenargues; de lunes a viernes de 12:00 a 14:00 y de 19:00 a 22:00; bar abierto de miércoles a sábado de 18:00 a 1:00; se recomienda reservar.

Basílica de Notre-Dame de la Garde sobre la colina, dominando la costa y la ciudad de Marsella

3. MuCEM: el museo más destacado del Puerto Viejo

El enorme bloque cuadrado a la entrada del puerto también da una pista de que Marsella se está convirtiendo cada vez más en una metrópolis de moda a orillas del Mediterráneo. Ya desde lejos, este moderno edificio acristalado, envuelto por una cubierta de hormigón en forma de red, te llamará la atención. El Museo de las Civilizaciones de Europa y del Mediterráneo (MuCEM) se inauguró en 2013, cuando Marsella ostentaba el título de Capital Europea de la Cultura. Desde entonces, ha alcanzado fama mundial.
 

A través de diferentes caminos, escaleras y puentes, puedes explorar el edificio incluso sin entrada al museo. Es tentador simplemente seguir el juego de luces y sombras a través de la red de hormigón. En el interior, interesantes exposiciones permanentes y temporales, en parte interactivas, narran la historia, la vida y las culturas del Mediterráneo, entrelazando varios mundos. A través de un espectacular puente peatonal, que se extiende como una viga negra desde la azotea sobre el agua, llegarás a otro lugar que ver en Marsella: el fuerte Saint-Jean.


Información útil:

  • 1 Esp. J4, parada de autobús más cercana: Littoral Major o Fort Saint-Jean
  • Abierto de miércoles a lunes de 10:00 a 18:00 (en verano un poco más tarde)
  • Entrada: 11 € (con descuento 7,50 €)
  • Merece la pena visitarlo también con niños

¡Menudas vistas! Desde la gran plataforma de la Tour du Roi René, en el fuerte Saint-Jean, tienes una vista de 360º de la ciudad y el mar. Eso sí, para ello tendrás que subir cinco plantas por una estrecha escalera de caracol.

Fachada de hormigón calado del museo MuCEM en Marsella frente al mar azul

4. Le Panier: el barrio más colorido que ver en Marsella

Unas empinadas escaleras de piedra te llevan desde el Puerto Viejo hasta el barrio de Le Panier, situado en las colinas del centro histórico de la metrópoli francesa. Sobre todo en temporada baja, aquí puedes tener la sensación de haberte perdido en un pueblecito tranquilo en plena Provenza.
 

Delante de las hileras de casas pintadas de colores hay macetas rebosantes de flores, y bajo las coloridas contraventanas cuelga la ropa tendida en pequeños tendederos. Es cierto que Le Panier ya no es un secreto entre los lugares que ver en Marsella. Pero en sus estrechas callejuelas empedradas encontrarás algunas de las mejores tiendas de artesanía, boutiques retro y talleres de la ciudad. Si buscas un recuerdo original, no dejes de hacer una parada aquí.


Lo mejor es empezar tu paseo por el barrio más antiguo de Marsella en la Catedral de la Major, con su llamativa fachada a rayas, sus bonitas cúpulas y sus imponentes torres a orillas del puerto. Después, déjate llevar por los alrededores de la Rue de Panier. Una y otra vez, en las callejuelas que se entrecruzan y en las plazas sombreadas, te encontrarás con restaurantes exquisitos, vinotecas con encanto y cafeterías coquetas que sacan sus mesitas al exterior.

Callejón de Le Panier en Marsella, con fachadas cálidas, una moto y plantas bajo el sol francés

5. Château d’If: el Alcatraz francés

Sigue las huellas del Conde de Montecristo en una excursión en barco a la pequeña isla rocosa de Île d’If, situada frente a la ciudad portuaria en el profundo mar azul. La histórica fortaleza del Château d’If inspiró a Alejandro Dumas para escribir su famosa novela de aventuras El conde de Montecristo, cuya historia está estrechamente entrelazada con estas antiguas murallas. Durante la breve travesía hasta allí, Marsella queda rápidamente en un segundo plano.
 

A través de la gran puerta se accede al patio interior, desde donde unas estrechas escaleras de piedra conducen a las espeluznantes celdas. Entre los gruesos muros se encuentran inscripciones, y pequeñas exposiciones que narran la vida cotidiana de los presos. Durante la visita descubrirás que el rey Francisco I mandó construir aquí en el siglo XVI una fortificación que, poco tiempo después, se convirtió en la famosa prisión. Cuando te sitúas en lo alto de las murallas y contemplas el mar abierto, el resto de las islas Frioul y Marsella, te das cuenta rápidamente de lo cerca que estaba la libertad y de lo inalcanzable que, sin embargo, debió de parecer.
 

Información útil:

Castillo de If, fortaleza de piedra sobre una isla rocosa rodeada de mar azul bajo cielo despejado

¡Haz una excursión de un día! Combina tu visita al Château d’If con una parada en las vecinas islas Frioul, donde podrás descubrir calanques vírgenes y bañarte en aguas cristalinas. Lo mejor es reservar una excursión guiada en barco.

6. Noailles: un festín en el famoso Marché des Capucins

Marsella es un crisol de culturas, algo que también se refleja en su gastronomía. Puedes vivirlo de primera mano en el animado, y a veces un poco caótico, Marché des Capucins, en el barrio de Noailles.
 

Aquí se venden verduras de la Provenza e ingredientes de todo el mundo, mientras el aire se impregna del aroma de las especias orientales y el baklava recién hecho. Pero también es un lugar maravilloso para degustar la cocina local y norteafricana. Las panisses, frituras de garbanzos del sur de Francia con un toque a nuez, son un delicioso tentempié para picar entre horas. También están buenísimas en el Tête d’ail, justo a la vuelta de la esquina.
 

Información útil:

  • Pl. du Marché des Capucins
  • Abierto todos los días de 8:00 a 19:00

Recomendación para salir y arte urbano: sigue hacia el sureste y sube las escaleras cubiertas de grafitis de los Escaliers du Cours Julien hasta el barrio hípster y artístico del mismo nombre, uno de los lugares que ver en Marsella menos conocidos. En las callejuelas de vivos colores del Cours Julien se sucede un bar de moda tras otro.

7. Palais Longchamp: parada para hacer fotos en un oasis de tranquilidad

En pleno centro de la animada Marsella, este popular lugar parece casi un contrapunto a la vida urbana. Sin duda, esto se debe también a que justo detrás del Palais Longchamp comienza el extenso Parc Longchamp. En cuanto entras al recinto desde la Rue Espérandieu, te llama la atención el edificio palaciego de forma semicircular, con sus columnatas y la fuente de diseño elaborado, en la que el agua cae en cascada por varios escalones. El Palais se construyó originalmente en el siglo XIX como depósito de agua. Hoy en día, sus alas no solo albergan el Musée des Beaux-Arts y el Museo de Historia Natural; es también el lugar perfecto para dejar atrás el bullicio de la ciudad, por ejemplo, disfrutando de un pícnic en los calurosos días de verano bajo la sombra de los árboles.
 

Información útil:

  • Bd Jard. Zoologique
  • Abierto todos los días de 8:00 a 18:45
Palacio Longchamp en Marsella: majestuosa fuente central, columnatas curvas y museos laterales

Ahora que sabes qué ver en Marsella, puedes planear una escapada completa llena de contrastes, cultura y paisajes mediterráneos únicos. Esta ciudad mediterránea tiene muchas caras. Al fin y al cabo, es precisamente esta mezcla la que hace que Marsella sea tan emocionante y atractiva: es animada y variada, tranquila y, al mismo tiempo, sorprendentemente relajada.

Preguntas frecuentes sobre qué ver en Marsella

¿Se puede recorrer Marsella a pie?

Muchos de los lugares clave que ver en Marsella se concentran alrededor del Puerto Viejo, por lo que puedes llegar fácilmente a pie. Con un Marseille CityPass (disponible para 24, 48 o 72 horas) puedes utilizar el transporte público de forma gratuita y entrar en muchos monumentos.

¿Cuánto tiempo se necesita para ver Marsella?

Lo ideal son tres o cuatro días para explorar con tranquilidad los principales lugares de interés y barrios que ver en Marsella.

¿Cuál es la mejor época para viajar a Marsella?

La mejor época para viajar a Marsella es entre mayo y junio y entre septiembre y octubre, cuando el clima es más agradable, hay menos turistas y los precios son moderados. No obstante, el verano es ideal para visitar playas pintorescas y las escarpadas calanques a las afueras de la ciudad.

Ideas de viaje

Adelántate a las tendencias, descubre destinos imprescindibles y viaja sin límites. Desde los rincones más recónditos del mundo hasta escapadas cerca de casa, deja que nuestra selección de hoteles, guías de viaje y consejos prácticos inspiren tu próxima aventura.