Marsella
Como la ciudad más antigua de Francia, Marsella ha pasado más de dos milenios como la puerta revoltosa del Mediterráneo, donde el pulido encanto de la Provenza da paso a una energía cruda y con costra de sal. En su corazón, el Vieux-Port marca la pauta, con barcos de pesca junto a las terrazas de los cafés mientras la vida diaria se desarrolla a la vista.
Formada por oleadas de comerciantes, migrantes y marinos, Marsella es un lugar donde las culturas chocan y se fusionan. Lo escuchas en los acentos, lo ves en sus barrios, y lo degustas en una cocina que mezcla mar y especias.
Inquieta y llena de carácter, Marsella recompensa a aquellos dispuestos a abrazar su ritmo, una ciudad de mar y piedra que se siente más honesta que pulida.