Aviñon
Durante un siglo breve y extravagante, el centro del mundo no fue Roma, sino una curva en el Ródano. Encaramada en el borde de la Provenza, Aviñón sigue siendo una ciudad que viste su historia con confianza: opulenta, eclesiástica y ligeramente desafiante.
En su corazón se encuentra el Palais des Papes, un palacio con forma de fortaleza que una vez hizo de Aviñón la capital de la cristiandad. Durante un tiempo, siete papas gobernaron desde aquí, transformando una ciudad ribereña en una etapa de poder europeo e influencia espiritual.
Hoy, Aviñón equilibra ese pasado pesado con un ritmo provenzal más ligero. Las plazas iluminadas por el sol, las terrazas de los cafés y lugares como la Place de l’Horloge aportan una energía relajada, mientras que el Festival d’Avignon y los viñedos cercanos del Ródano anclan la ciudad firmemente en el presente.