Recepción a 40 grados y sin aire acondicionado. Aspecto lamentable con rejas metálicas para separar la mesa de recepción y el minúsculo comedor, y los enormes carros de las sábanas sucias allí en medio todo el tiempo. El recepcionista, muy amable pero descalzo y viendo vídeos en el móvil a todo volumen, lo que da una imagen terrible. La cocina sucia y desordenada. El ascensor llevaba roto 3 semanas y tuvimos que subir a pie 5 pisos (4 plantas más entresuelo). En la habitación el suelo del baño no estaba limpio y se veían junto al wc gotas de los inquilinos anteriores. La ducha estaba atascada y el agua se estancaba en cuanto abrías el grifo, saliendo pelos de otras personas. Al cerrar la puerta del baño te quedabas con la manivela en la mano. Las rejillas del aparato de la calefacción estaban negras de no haberlas limpiado en décadas. El aparato de aire acondicionado sonaba como la turbina de un reactor. La cortina de plastico de la pequeña ventana estaba rota, y no porque la reparación fuera cara o complicada sino por simple abandono. En el suelo de la habitación apareció el plástico de la etiqueta de una prenda que debieron estrenar los inquilinos anteriores, prueba de que la limpieza de la habitación fue floja o inexistente. Las sábanas de la cama no parecian sucias pero estaban arrugadas, lo que te genera bastante desconfianza.
En general, todo se veía espeso y en un estado decadente por lo que solo queríamos que pasara la noche para irnos de allí.
La noche nos costó alrededor de 90€, lo que no es precisamente barato. Pero no me volveré a alojar allí ni regalado